¿La personalidad se hereda? Así nos influyen los genes

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Los seres humanos heredamos el ADN de nuestros padres, siendo la mitad de este ADN materno y la otra mitad paterno. Esta herencia genética influye en múltiples aspectos, que van desde conductas diarias, hasta valores, creencias y rasgos psicológicos.

Antes del Proyecto Genoma Humano existía la creencia de que la conducta, la personalidad y la inteligencia eran el resultado de la expresión de un único gen o un grupo muy reducido de genes. Hoy en día, sin embargo, sabemos que las conductas y múltiples aspectos de la psique humana son producto de una compleja interacción entre cientos (incluso miles) de variantes genéticas y su posterior modelamiento por el ambiente y contexto en el que vivimos.


¿Se hereda la personalidad?

Actualmente, el modelo más aceptado para describir y explicar la personalidad es el modelo de los Big Five de Costa y McCrae. Según estos autores, existen cinco grandes rasgos de la personalidad (extraversión, cordialidad, neuroticismo, amabilidad y responsabilidad) que interactúan entre sí para dar lugar a un patrón de conducta relativamente estable en cada persona.

Desde esta perspectiva de la personalidad, la genética ha estudiado la heredabilidad de estos rasgos con estudios de gemelos monocigóticos y dicigóticos. Los resultados obtenidos a lo largo de los años han señalado de manera consistente que los rasgos de personalidad tienen una fuerte herencia genética y biológica. Esta herencia genética, dependiendo del rasgo psicológico, puede oscilar entre el 10 y el 60 por ciento.

Estos estudios no se han realizado solo con los rasgos de personalidad, sino con otros rasgos psicológicos como el estrés, la ansiedad, el bienestar emocional, las emociones positivas, la resiliencia o la empatía. Esto significa, por tanto, que si tus progenitores tienen altos niveles de empatía, existe una probabilidad relativamente alta de que también sea una característica prominente en ti. Ahora bien, es posible que esto no sea siempre así, ya que existe un porcentaje de los rasgos que viene fuertemente influenciado por el ambiente.


En conclusión, podemos decir que nuestra personalidad es el resultado de dos cosas que interaccionan constantemente entre sí. Por un lado, el ADN heredado por nuestros padres, el cual supone una tendencia biológica para desarrollar en mayor o menor medida una serie de características y conductas; y por otro lado, el moldeamiento de esas tendencias por parte del ambiente en el que hemos crecido y nos desarrollamos. Esta interacción es la que da forma a nuestra personalidad y establece un patrón de conducta relativamente estable a lo largo de nuestra vida, generando así nuestra propia identidad y diferenciándonos como personas únicas.

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